¡El amor es un asco!
Si, estoy furiosa, estoy asustada por lo que pienso, y tengo pánico por que pueda pasar otra vez, ¿y qué?
Tengo tanto odio al amor como deseo de su frescura y optimismo.
No puedo soportarlo más.
Estaba tan a gusto en mi mundo perfecto que has venido tú a mirar por la ventana pero de espaldas, y eso me incomoda más. Por una parte te invitaría a pasar y tomar un té, pero por miedo a una respuesta afirmativa y con ello a que mi pulso se acelere con mi corazón, quiero salir corriendo de aquí y buscar otra habitación sin ventanas; aunque por otra te echaría a patadas de allí porque aun más miedo me da si mi tiempo es invadido por tu nombre sin que tú ni siquiera recuerdes el mío.
Se acabó, voy a poner cortinas y pensar que no estas ahí, si quieres algo, llama a la puerta, pero no esperes a que se pueda abrir.
Al fin y al cabo todo será una confusión.
O quien sabe, simplemente soy una cobarde que no ama por tal de no llorar.
¡Y no me gusta eso!